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Excesos en el matrimonio

Excesos en el matrimonio

El celibato no es recomendable en el matrimonio.-

Querido hermano: Quisiera presentarle algunos asuntos relacionados con los peligros que actualmente amenazan a la obra. La labor de Anna Phillips no tiene la aprobación del cielo. Sé de qué hablo. En los comienzos de nuestra causa tuvimos que hacer frente a manifestaciones semejantes. Se nos presentaron muchas revelaciones de ese tipo, y tuvimos la más desagradable tarea de hacerles frente y no darles lugar. Algunas afirmaciones de tales revelaciones se cumplieron, y esto llevó a algunos a aceptarlas como genuinas. (Nota: En un "testimonio" escrito el 1º de agosto de 1892, Anna Rice Phillips afirmó: "Ha llegado el tiempo del cual habló Pablo cuando dijo: 'Pero esto digo, hermanos; que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposas sean como si no las tuviesen...' Hermano, Satanás lo hará sentir que Ud. no tiene que renunciar a lo que es suyo por derecho pero, ¿puede ser así cuando Dios se ha pronunciado sobre el asunto?"- Archivo de Documentos del Patrimonio White, No. 363.* )

Mujeres solteras jóvenes sentían que tenían un mensaje para dar a los hombres casados, y de una manera no muy delicada y con franqueza, les hablaron de los abusos de los privilegios matrimoniales. La carga del mensaje dado era la pureza, y por un tiempo parecía que se había logrado un elevado estado de pureza y santidad. Pero me fue presentada la verdadera naturaleza del asunto. Me fue mostrado cuál sería el resultado de tal enseñanza.

Quienes se unieron en está tarea no eran personas superficiales, no pertenecían a la clase inmoral, sino que habían sido los obreros más devotos. Satanás vio una oportunidad para sacar ventaja de la situación y ocasionar desgracia a la causa de Dios. Algunos que pensaban que eran capaces de soportar cualquier tipo de prueba sin provocar sus propensiones carnales, fueron vencidos, y varios hombres y mujeres solteros se sintieron compelidos a contraer matrimonio. Me siento preocupada por quienes llevan una gran carga al trabajar en esa dirección. Satanás obra sobre la imaginación, de manera que el resultado es la impureza en vez de la pureza.- Carta 103, 1894.

Jesús no impuso el celibato a clase alguna de hombres, No vino para destruir la sagrada institución del matrimonio, sino para exaltarla y devolverle su santidad original. Mira con agrado la relación familiar donde predomina el amor sagrado y abnegado.- Ms 126, 1903; (HAd 106).

Consumo de la energía vital.-

Son muchos los padres que no han obtenido el conocimiento que deberían respecto de la vida matrimonial. No se cuidan para que Satanás no saque ventaja de ellos y controle su mente y su vida. No se dan cuenta de que Dios requiere de ellos que controlen todo exceso en la vida matrimonial. Son pocos los que consideran que es deber religioso gobernar sus pasiones. Se unieron en matrimonio con quien eligieron, y concluyen que tal matrimonio santifica la complacencia de las bajas pasiones. Aun los hombres y las mujeres que profesan piedad dan rienda suelta a sus pasiones concupiscentes, y no quieren ni pensar que Dios los hace responsables del consumo de la energía vital que debilita las reservas de la vida y enerva todo el organismo.

El compromiso matrimonial cubre pecados del matiz más oscuro. Hombres y mujeres que profesan piedad rebajan sus propios cuerpos por medio de la indulgencia de pasiones corruptas, y descienden así por debajo del nivel de los brutos de la creación. Abusan de las facultades que Dios les ha dado para que sean preservadas en santificación y honor. La salud y la vida misma son sacrificadas sobre el altar de las bajas pasiones. Las facultades superiores y más nobles son colocadas bajo el dominio de las propensiones animales. Quienes así pecan, no están familiarizados con los resultados de tal manera de conducirse.

Si pudieran darse cuenta de la cantidad de sufrimiento que se causan a ellos mismos por sus propias indulgencias pecaminosas, se alarmarían; y algunos, por lo menos, tratarían de evitar esa manera de conducirse en relación con el pecado que produce tan terribles resultados. Esto le acarrea una existencia tan miserable a tanta gente, que les sería preferible la muerte antes que la vida, y muchos acaban muriéndose prematuramente y sin gloria a causa de la excesiva complacencia de las pasiones animales. Piensan que, por el hecho de estar casados no están cometiendo pecado alguno.

Hombres y mujeres: un día sabrán qué cosa es la lujuria, y cuál es el resultado de gratificarla. Pasiones de tan baja calidad pueden ser halladas en el estado matrimonial tanto como fuera de él.- RH, 19 de septiembre de 1899.

Dignidad y respeto que merece la esposa.-

Muchos profesos cristianos que he conocido parecen destituidos del control moral. Poseían una naturaleza más animal que divina. En realidad, poseían una naturaleza casi totalmente animal. Hombres de este tipo degradan a sus esposas, a quienes prometieron alimentar y cuidar. La esposa se transforma en un instrumento para la gratificación de las pasiones bajas y lujuriosas. Y muchas mujeres se someten y llegan a ser esclavas de las pasiones concupiscentes; no mantienen sus cuerpos en santificación y honor. La esposa deja de retener la dignidad y el respeto propio que poseía antes de casarse.

Esta institución sagrada debería preservar y acrecentar el respeto y la dignidad femeninas. Pero la femineidad casta, dignificada y deforme de la mujer ha sido consumida en el altar de las bajas pasiones; ha sido sacrificada para complacer al marido. Pronto perderá el respeto por el esposo, quien ni siquiera toma en cuenta las leyes a las cuales rinde obediencia la creación bruta. La vida matrimonial llega a ser un yugo irritante, pues el amor se desvanece y frecuentemente toman su lugar la desconfianza, los celos y el odio.

Ningún hombre puede amar verdaderamente a su esposa cuando ésta se somete, pacientemente y como una esclava, proporcionándole todo lo que requieran sus pasiones depravadas. En esa sumisión pasiva, ella pierde el valor que poseía una vez ante sí misma. El esposo la ve como arrastrada a un bajo nivel, alejada de todo lo que podría ser elevado; y pronto sospecha que ella puede ser sometida dócilmente y degradada por otro hombre de la misma manera como lo hizo él. Entonces comienza a dudar de su fidelidad y pureza; se cansa de ella y termina buscando otros objetos que eleven la intensidad de sus pasiones infernales. La Ley de Dios deja de ser objeto de consideración...

La esposa, por su lado, se pone celosa y sospecha que, de presentarse la oportunidad, su esposo se dirigirá a otra mujer de la misma manera como lo hace hacia ella. Percibe que él no está bajo el control de una conciencia temerosa de Dios; todas las barreras santificadas son derribadas por sus pasiones Injuriosas; todo lo que tiene de semejante a Dios se torna en servidumbre de las pasiones bajas y embrutecidas...

Cuando una esposa rinde su cuerpo y su mente al control del esposo, sometiéndose a su voluntad en todo, sacrificando su conciencia, su dignidad y su identidad, pierde la oportunidad de ejercer sobre él la poderosa influencia para bien que debería poseer para elevar a su esposo. No puede suavizar su naturaleza tosca y ejercer su influencia de tal manera que logre suavizarlo, refinarlo y purificarlo, ayudándole a luchar seriamente para que gobierne sus pasiones, y posea una mente más espiritual que le permita participar de la naturaleza divina, huyendo de la corrupción que impera en el mundo debido a la concupiscencia.

Es muy grande el poder de la influencia que puede guiar la mente hacia temas elevados y nobles, por encima de la complacencia sensual, que el corazón no renovado por la gracia no puede lograr naturalmente. Si la esposa siente que, para satisfacer a su esposo, tiene que rebajar sus normas, cuando las pasiones animales llegan a constituirse en la base principal del amor, desagrada a Dios porque falla al no ejercer una influencia santificadora sobre su esposo. Si siente que debe someterse a sus pasiones animales sin protestar, revela que no entiende cuáles son sus deberes hacia Dios tanto como hacia su esposo. Los excesos sexuales destruyen el amor por la ejercitación devocional, le quitan al organismo la sustancia necesaria para nutrirlo, y consumen en forma efectiva la vitalidad. Ninguna mujer debería ayudar al esposo en esta obra de autodestrucción. No lo hará si está iluminada y lo ama de veras...

Que los hombres y las mujeres temerosos de Dios despierten al deber. Muchos profesos cristianos sufren de parálisis nerviosa y cerebral debido a la intemperancia en estos asuntos. Surge una descomposición ósea y medular en muchos que son considerados como hombres buenos, que oran y lloran, que ocupan posiciones elevadas, pero cuyos esqueletos no traspasarán jamás los portales de la ciudad celestial.

¡Ojalá yo pudiera lograr que todos entendiesen la obligación que tienen ante Dios de preservar sus facultades físicas y mentales en la mejor condición posible para poder rendirle un servicio perfecto a su Creador!...

Desde su juventud han debilitado el cerebro y extraído la savia de la constitución física por la gratificación de las pasiones animales. La abnegación y la temperancia deberían ser el santo y sería de la vida matrimonial; entonces, los hijos que trajeron al mundo no correrían el peligro de poseer órganos morales e intelectuales débiles y una naturaleza animal fuerte. El vicio en los hijos ha llegado a ser casi universal. ¿No existe acaso causa para ello? ¿Quién les proporcionó la estampa del carácter? ¡Que Dios abra los ojos de todos para que puedan darse cuenta de que están de pie en lugares resbaladizos!

De acuerdo con el cuadro que me ha sido presentado acerca de la corrupción de hombres y mujeres que profesan piedad, he llegado a temer que perderé totalmente mi confianza en la humanidad. He podido notar que un pavoroso estupor se cierne sobre la mayor parte de la gente. Se ha tornado casi imposible incitar a los que deberían ser despertados, para que tengan un sentido adecuado del poder que Satanás ejerce sobre la mente de la gente. No se dan cuenta de la prolífica corrupción que los rodea. Satanás ha cegado su mente y los ha adormecido en la seguridad carnal.

Los fracasos de nuestros esfuerzos por instruir a otros para que entiendan los grandes peligros que acosan a las almas, me han llevado a pensar a veces que mis ideas en relación con la depravación del corazón humano son exageradas. Pero cuando confrontamos los hechos que revelan la triste deformidad de alguien que se atreve a ministrar las cosas sagradas en tanto que su corazón es corrupto, y cuyas manos manchadas de pecado han profanado los vasos del Señor, una se siente segura de que no se ha formado un cuadro demasiado grave.- RH, 26 de septiembre de 1899. (Nota: Los dos artículos de la Review and Herald del 19 y 26 de septiembre llevan por título "El cristianismo y la relación matrimonial".*)

Abuso de los privilegios sexuales.-

Que en la vida matrimonial, ambos esposos den pruebas de que uno es para el otro una ayuda y una bendición. Den debida consideración al costo de cada complacencia, intemperancia y sensualismo. Estas complacencias no aumentan el amor, ni ennoblecen, ni elevan. Quienes se permiten las pasiones animales y gratifican la concupiscencia, estamparán sobre su posteridad, con toda seguridad, esas prácticas degradantes y la desvergüenza de su propia contaminación física y moral.- Ms 3, 1897.

Llevar al exceso lo legítimo constituye un grave pecado.- 1JT 575.

Quienes profesan ser cristianos... deberían dar debida consideración a las consecuencias de cada privilegio de la relación matrimonial, y el principio santificado debería constituir la base de toda acción.- 2T 380.

Importancia vital de un buen ejemplo.-

Las pasiones animales, alimentadas y consentidas, han llegado a ser muy fuertes en este tiempo, y las consecuencias sobre la vida matrimonial son incontables males. En vez de permitir que la mente se desarrolle y ejerza una energía controladora, las propensiones animales rigen sobre las facultades más elevadas y nobles hasta que éstas son colocadas bajo la sujeción de las propensiones animales. ¿Cuáles son los resultados? Los delicados órganos de la mujer se gastan y enferman; el tener hijos deja de ser seguro; se abusa de los privilegios sexuales. Los hombres corrompen su propio cuerpo; y las esposas, en la cama, se convierten en esclavas de sus desordenadas concupiscencias, hasta que pierden el temor a Dios.

Ninguna otra cosa sino la verdad puede hacer o mantener sabio a un hombre. Si hay una vida inmortal que obtener, si se tiene que desarrollar un carácter santo para lograr la entrada a la presencia del Señor nuestro Dios y la compañía de los santos ángeles, entonces, ¿por qué los maestros, médicos y predicadores no actúan de acuerdo con lo que creemos por medio del ejemplo en lo que enseñan? ¿Por qué no manifiestan más celo por el Maestro? ¿Por qué no poseen un amor ardiente por las almas por las cuales Cristo murió?

Si el hombre ha de ser transformado en inmortal, su mente debe mantenerse en armonía con la de Dios. El verdadero discípulo en la escuela de Cristo, cuya mente actúa en armonía con la mente de Dios, no sólo se mantendrá aprendiendo constantemente, sino también enseñando y reflejando luz; enseñando por encima y lejos de los errores comunes prevalecientes en esta generación perversa y adúltera...

El cristiano debe mantenerse contemplando constantemente al Modelo e imitar el ejemplo santo de Jesús. Entonces, se permearía un espíritu de rectitud en la vida y el carácter de los demás. Si Dios fuera buscado por medio de oración persistente y humilde, y se le pidiera luz y dirección, con toda seguridad se podrían lograr descubrimientos en la conducta individual; podrían ser reprimidas las prácticas y los planes no santificados, y Jesús llegaría a ser la norma de la vida.- Ms 14, 1888.

Bajas pasiones y salud mental deficiente.-

Las pasiones bajas tienen que ser estrictamente vigiladas. Cuando se deja que fluyan desordenadamente, las facultades perceptivas son atropelladas y terriblemente ultrajadas. Cuando las pasiones son consentidas, la sangre, en vez de circular por todo el organismo proporcionando descanso al corazón y clarificando la mente, es llevada en cantidades indebidas a los órganos internos. Como resultado, se manifiesta la enfermedad. La mente no puede gozar de salud hasta tanto el mal no sea localizado y remediado.- Ms 24, 1900.

Indulgencia que debilita las facultades morales.-

Dijo Pablo: "Con la mente sirvo a la ley de Dios" "(Rom. 7: 25). Cuando se nubla la mente por la satisfacción de los apetitos y las pasiones animales, las facultades morales se debilitan de tal modo que lo sagrado y lo común son colocados al mismo nivel.- Carta 2, 1873; (1MCP 235).



TESTIMONIOS ACERCA DE CONDUCTA SEXUAL, ADULTERIO Y DIVORCIO, cap 14


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