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Casamientos apresurados

Los Casamientos Apresurados

No se han de favorecer los matrimonios tempranos. Un compromiso tan importante como el matrimonio y de resultados tan trascendentales no debe contraerse con precipitación, sin la suficiente preparación y antes de que las facultades intelectuales y físicas estén bien desarrolladas. (Nota: *El Ministerio de Curación, pág. 276.)

Los muchachos y las niñas contraen matrimonio sin amor y criterio maduros, sin sentimientos elevados y nobles, y aceptan los votos matrimoniales completamente impulsados por sus pasiones juveniles. . . .

Los afectos formados en la infancia han terminado frecuentemente en uniones desgraciadas, o separaciones deshonrosas. Rara vez han resultado felices las uniones tempranas, si han sido hechas sin el consentimiento de los padres. Deberían mantenerse sujetos los afectos juveniles hasta que llegue el tiempo en que la edad y la experiencia suficientes permitan libertarlos con honra y seguridad. Los que no se dejan sujetar están en peligro de vivir una vida desdichada. El joven que aun no ha pasado los veinte años es un pobre juez de la idoneidad de una persona tan joven como él para ser la compañera de su vida. Una vez que ha madurado su criterio, se contemplan atados uno a otro para siempre, y quizá sin condiciones para hacerse mutuamente felices. Entonces, en vez de 67 tratar de sacar el mejor partido de su suerte, se hacen recriminaciones, la brecha se agranda hasta sentir completa indiferencia el uno hacia el otro. La palabra hogar no tiene nada de sagrado para ellos. Hasta su misma atmósfera está envenenada por palabras duras y amargos reproches. (Nota: *Mensajes para los Jóvenes, pág. 449.)

Los matrimonios prematuros son causa de una vasta cantidad de los males que existen hoy. Cuando se contrae matrimonio en una época demasiado temprana de la vida, no se fomenta la salud física ni el vigor mental. Se razona enteramente poco en cuanto a este asunto. Muchos jóvenes proceden por impulso. Con demasiada frecuencia dan precipitadamente este paso, que los afecta seriamente para bien o mal, que puede ser una bendición o una maldición para toda la vida. Muchos no quieren escuchar la voz de la razón o instrucción desde un punto de vista cristiano. (Nota: *Id., pág. 450.)

Satanás está constantemente atareado para apresurar a los jóvenes inexpertos hacia una alianza matrimonial. Cuanto menos nos gloriemos de los casamientos que se contraen hoy, mejor será. (Nota: *Testimonies for the Church, tomo 2, pág. 252.)

Como consecuencia de los casamientos apresurados, aun entre el pueblo de Dios, se producen separaciones, divorcios y gran confusión en la iglesia. (Nota: *Review and Herald, 25 de septiembre, 1888.)

¡Qué contraste entre la conducta de Isaac y la de la juventud de nuestro tiempo, aun entre los que se dicen cristianos! Los jóvenes creen con demasiada frecuencia que la entrega de sus afectos es un asunto en el cual tienen que consultarse únicamente a si mismos, un asunto en el cual no deben intervenir ni Dios ni los padres. Mucho antes de llegar a la edad madura, se creen competentes para hacer su propia elección sin la ayuda de sus padres. Suelen bastarles unos años de matrimonio para convencerlos de su error; pero muchas veces es demasiado tarde para evitar las consecuencias perniciosas. La falta de sabiduría y dominio propio que los indujo a hacer una elección apresurada agrava el mal hasta que el68 matrimonio llega a ser un amargo yugo. Así han arruinado muchos su felicidad en esta vida y su esperanza de una vida venidera. (Nota: *Patriarcas y Profetas, pág. 173.)

Ciertos jóvenes han recibido la verdad y corrido bien por un tiempo, pero Satanás ha tejido sus mallas en derredor de ellos en forma de compromisos imprudentes y casamientos desafortunados. Vio que esta era la manera más eficaz de seducirlos y apartarlos del sendero de la santidad. (Nota: *Testimonies for the Church, tomo 5, págs. 114, 115.)

Se me ha mostrado que los jóvenes de hoy no comprenden de veras su grave peligro. Son muchos los jóvenes a quienes Dios aceptaría como obreros en los varios ramos de su obra, pero Satanás interviene y los enreda de tal manera en su telaraña que los tales se apartan de Dios y carecen de poder en su obra. Satanás trabaja con agudeza y perseverancia. Sabe exactamente cómo puede entrampar a los incautos, y es un hecho alarmante que son pocos los que logran escapar a sus asechanzas. No ven el peligro y no se precaven contra sus ardides. Los induce a dedicarse mutuamente sus afectos sin recurrir a la sabiduría de Dios, ni a la de aquellos a quienes él envió para dar advertencias, reprensiones y consejos. Creen bastarse a sí mismos y no quieren tolerar restricción alguna. (Nota: *Id., págs. 105, 106.)

Tus ideas infantiles acerca del amor a las niñas no comunica a nadie una alta opinión de ti. Al dar rienda suelta a tus pensamientos en tal sentido, incapacitas tu mente para el estudio. Te verás inducido a frecuentar compañías impuras; se corromperán tus costumbres y las de otros. Así precisamente se me presenta tu caso, y mientras insistas en hacer tu voluntad, cualquier persona que procure guiarte, influir en ti o refrenarte encontrará la más resuelta resistencia porque tu corazón no está en armonía con la verdad y la justicia. (Nota: *Manuscrito 15a,1896)

Aunque los cónyuges carezcan de riquezas materiales, deben poseer el tesoro mucho más precioso 69de la salud. Y por lo general no debería haber gran disparidad de edad entre ellos. El desprecio de esta regla puede acarrear una grave alteración de salud para el más joven. También es frecuente en tales casos que los hijos sufran perjuicio en su vigor físico e intelectual. No pueden encontrar en un padre o en una madre ya de edad el cuidado y la compañía que sus tiernos años requieren, y la muerte puede arrebatarles a uno de los padres cuando más necesiten su amor y dirección.70 (Nota: El Ministerio de Curación, pág. 276.* )

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